lunes, 26 de septiembre de 2011

Disfunciones sexuales femeninas: VAGINISMO

Las disfunciones sexuales son aquellos problemas que dificultan a la persona el participar satisfactoriamente y disfrutar de las actividades sexuales.
En la actualidad la sociedad tiene cada vez más información sobre algunas disfunciones sexuales masculinas, como es el caso de las disfunciones eréctiles o la eyaculación precoz o retardada. Se trata de trastornos con un importante componente psicológico y con solución si se acude a un/a psicólogo/a especializado/a en tratar dichas patologías.
Pero ¿qué ocurre con las disfunciones sexuales femeninas? ¿Existen? ¿De qué tipo? ¿Tienen solución? Al igual que ocurre en el caso de los hombres, en las mujeres pueden existir circunstancias que estén limitando su disfrute sexual. Una de las causas más frecuentes de consulta psicológica es el vaginismo.
El vaginismo consiste en una contracción automática de los músculos del tercio inferior de la vagina cuando se intenta la penetración. Durante las relaciones sexuales, los músculos que rodean la vagina suelen relajarse para facilitar la entrada del pene. En el caso del vaginismo sucede lo contrario, se produce un espasmo involuntario de esos músculos, que cierra total o parcialmente la abertura de la vagina.
El vaginismo puede darse aún cuando la mujer responda de manera adecuada a la excitación sexual. El problema se centra en las dificultades que ese espasmo reflejo produce en el momento de realizar el coito, con lo que se impide su realización y,  además, imposibilita conseguir un embarazo por vía natural. Generalmente esta reacción de la vagina se da no sólo ante la introducción del pene, sino de cualquier objeto, lo que hace que las exploraciones ginecológicas sean también evitadas por las mujeres que padecen esta disfunción.
Lo más probable es que el vaginismo consista en un reflejo aprendido o condicionado en alguna situación anterior. Una vez que se ha condicionado este reflejo, necesitaremos ayuda profesional para que la mujer aprenda a controlar esa respuesta que para ella es involuntaria.
La mujer que sufre vaginismo, generalmente se siente avergonzada por su problemática, piensa que es un caso único y extraño, y a menudo se siente angustiada, hasta el punto de no ser capaz de acudir al especialista que le pueda ayudar a solucionar esta situación.
En la actualidad los estudios informan que un 5% de las españolas padece esta disfunción. Estas mujeres deben saber que una vez realizado un examen médico que descarte la presencia de cualquier patología física, la terapia psicológica es la solución a esta disfunción sexual.
Acudir al ginecólogo/a sin angustia, incorporar la penetración como una práctica sexual más, y tener la posibilidad de conseguir un embarazo de manera espontánea, son algunos de los aspectos beneficiosos que conseguiremos una vez superado el diagnostico de vaginismo. Toda mujer debe saber que podemos ayudarla a superar sus dificultades sean del tipo que sean para poder disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria.

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