A lo largo de las tres últimas décadas estamos asistiendo a importantes cambios en los patrones sociales, con especial repercusión sobre la fertilidad humana. Según datos publicados por la Sociedad Española de Fertilidad, se ha producido un fuerte descenso de la capacidad reproductiva en los últimos treinta años, si bien ha sido durante los últimos diez años cuando este descenso ha sido mucho más acusado. Entre el 15 y el 18 por ciento de las parejas de nuestro país son infértiles, descenso de fertilidad directamente relacionado con los cambios sociales, como puede ser la edad a la que se busca el primer embarazo (la cual estamos retrasando).
La calidad seminal de los españoles cada vez es peor. Hay que tener en cuenta que no sólo es importante el recuento de espermatozoides con buena movilidad y forma, sino también la capacidad fisiológica de estos para fecundar. Esto tiene que ver con los hábitos alimentarios, su mayor o menor exposición a ambientes tóxicos, el consumo de alcohol, tabaco o drogas y el nivel de estrés, que pueden influir en el espermatozoide, entre otros muchos factores. Un seminograma es un análisis sencillo y rápido, que realizado por expertos nos puede dar mucha información sobre nuestra salud reproductiva.
Actualmente existen bancos de semen en los que se pueden mantener muestras seminales largos periodos de tiempo sin que pierdan la capacidad fecundante. La mayoría de la gente relaciona estos bancos al almacenamiento de muestras de donantes, pero no es su única función. Se pueden almacenar muestras de hombres que desean, por distintos motivos, retrasar su paternidad y quieren asegurarse gametos masculinos en buen estado para el futuro, o bien, hombres que desean realizarse la vasectomía pero quieren guardar muestras por si en el futuro cambian de idea. Como se suele decir, más vale prevenir que curar.
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